Capítulo 10- El internado

Ese día me levanté muy temprano por varios motivos; porque tenía que revisar que todas las cosas necesarias estuvieran en las maletas, porque debía despedirme de mis amigos (cosa que cuesta mucho si los conoces desde los 5 años), y porque el autobús salía bastante temprano.

Después de asegurarme por última vez que, tanto la ropa como las demás cosas necesarias, estuvieran en las maletas y ponerme la pulsera que Jacob me dio el día anterior, fui a despedirme de mis amigos por última vez. Habíamos quedado en el parque al que siempre solíamos ir generalmente como punto de encuentro cuando quedábamos la mayoría de las veces. Cuando llegué ya estaban todos esperándome.
-Os voy a echar muchísimo de menos -dije mientras les daba un abrazo a los tres-.
-Nosotros también -dijo Mike-.
-No te olvides de venir a visitarnos de vez en cuando ¿vale? -dijo Bella-.
-Por supuesto -Respondí intentando contener las ganas de llorar-.
-Nosotros iremos también a visitarte -dijo Jacob-.
-Gracias. -dije- El autobús sale en quince minutos... ¿Queréis venir?

Y así lo hicieron, me acompañaron hasta el autobús y me ayudaron a cargar las maletas en éste.
Y por último, subí al autobús esperando que el internado nuevo fuera mejor de lo que pensaba y, que por lo menos, la compañera de habitación fuese simpática ya que no podría vivir un año con una compañera que me cayese mal. Desde la ventanilla, les dije adiós a mis compañeros mientras veía como el autobús se alejaba cada vez más hasta que no los pude llegar a ver.

Para llegar al internado, tenía que ir cuatro horas en autobús hasta el centro de la ciudad de Seattle donde cogería un taxi e iría al internado, situado a las afueras de Seattle aislado entre la maleza con la esperanza de que pase desapercibido por razones que actualmente desconozco.

Por fin llegué al internado. Era enorme. El internado parecía un castillo, paredes de piedra y grandes ventanas cubrian mayormente éste. Éste se dividía en dos torres; seguramente una de las torres serían las habitaciones de chicas, mientras que la otra los chicos. Ambas torres eran comunicadas por una inmensa entrada principal y las aulas.
Fuera había un enorme jardín con un pequeño cenador además del espeso bosque que rodeaba éste y el internado.
"No está tan mal..." epnsé mientras me adentraba en la entrada principal de el internado "Para ser un internado, es bonito, me imaginaba algo peor".

Dentro me esperaba la directora, la cual me recibió con una cálida bienvenida:
-¡Hola! Supongo que tu eres Ever, aquí tienes la llave de tu habitación -dijo mientras me tendía la llave- Cuando acabes de empaquetar las cosas ve a la sala de actos, allí os hablaremos un poco de las normas.
-De acuerdo, iré.
Y tras coger la llave y despedirme de ella, me fui en busca de mi habitación. La 101.


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Muy corto lo se.. TT pero esqe el siguiente capitulo es bastante largo..
Comenten! aunqe casi nunca se aga xd pero me gusta decirlo ^^

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